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“Se trata de despertar, y ya hemos dicho muchas veces que hemos de despertar del sueño de los sentidos, y más en estos tiempos en los que los sentidos se adormecen o intentan otros hacerlo, y muchas veces, y en muchos y muchas lo consiguen, adormecer completamente los sentidos y transformar al individuo, en estos casos, en simples marionetas del medio, de las circunstancias.
Eso se consigue cuando uno se deja atrapar por las circunstancias, por ese pensamiento egoico. Por ejemplo, por los bulos, por las fantasías, por las elucubraciones, por el deseo… Por un montón de circunstancias se deja atrapar el individuo. Aunque normalmente, cuando se da cuenta de que ha sido atrapado y prisionero de sus propios sentidos, reacciona y
muchas, muchas veces, sabe soltarse.
Y verdaderamente, cuando se suelta, su trabajo de interiorización aumenta superlativamente. Porque huye, anhelantemente, de esa prisión a la que, por dormido, por inconsciente, ha caído.
Cuando uno se libera, como digo, de esta situación, emprende el vuelo y lo hace con conocimiento de causa”. Rasbek TAP 181.