Nuevo anclaje

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“Y claro, a mayor conocimiento, a mayor sabiduría, a mayor humildad, a mayor desapego, porque todo ello nunca sobreviene si continúa el apego a la materia y a la posesión, tengámoslo todos presente, se genera un nuevo anclaje. Y ahí estamos, en donde estamos, ahí estamos en México, ahí estamos en Mazatlán, y ahí si hay un verdadero anclaje que puede abrirnos mucho más a la comprensión, porque es el momento.
Es el momento en que nuestras mentes se den cuenta de su gran error, que es evidente que existe, su gran
imperfección, porque a través de dicho reconocimiento sobrevendrá la humildad, y con ello la unidad de pensamiento y la hermandad, y la retroalimentación.
Y el cosmos ya cree que es el momento del anclaje, de un nuevo anclaje, que es un disparadero hacia las estrellas. Y puede que alguno o alguna entienda este punto en el que está ahora de anclaje y puede que otros u otras aún les falte un periodo de madurez. Pero unos y otros tienen su tiempo para resituarse y para colocarse en su cabina correspondiente de ese figurado autobús que le transportará a las estrellas.
Y ese anclaje está en Mazatlán, ese anclaje está en la base submarina en Mazatlán. Este anclaje nos está indicando que si uno quiere, si la persona quiere, puede a través de dicho anclaje parar por unos instantes, reflexionar por unos instantes, que pueden ser instantes relativos, que pueden ser instantes de segundos y pasar incluso cientos de años llegando al estudio profundo de su estructura genética, adeneística y cromosómica” (Shilcars, com. 107).