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Organismos o entidades que viven en la superficie o en el interior de un organismo y se alimentan de él.
“Parásitos, sí, cierto, he dicho parásitos, los que anidan en nuestro interior físico. Parásitos que alteran y vulneran un principio básico cual es el correspondiente equilibrio de la persona y el de un pensamiento también equilibrado, y aproximándose a una subjetividad que podríamos decir es prescindible. Todo eso no se cumple, por los parásitos.
Mirad, en las infradimensiones se generan pensamientos múltiples, y como es obvio son infradimensiones, y por lo tanto son pensamientos que han sido generados por elementos de una baja estopa, de una circulación vital, aquí en la 3D poco deseable. Y obviamente su lugar de destino es o son las infradimensiones.
Allí están dichos pensamientos pululando, buscando, deseando volver a su estado primigenio, ignorando que el mismo era tan solo una ilusión, y lo sigue siendo, y se olvidan precisamente de hallar la luz por sí mismos. Aunque es muy posible, y muy probable también, que tarde o temprano hallen esa luz, y si no seguirán por siempre en ese estado. Un estado infradimensional.
Aunque a veces dicho estado permite ciertas conexiones con el estado vivencial 3D, y justo cuando dicho estado vivencial 3D baja en vibración, y por múltiples motivos o diversos motivos, especialmente egoicos y de baksaj, que alteran su proceso normal.
Y diríamos mejor, se mueve en una franja interdimensional que roza las infradimensiones, y es entonces cuando esos pensamientos a los que me he referido al principio, se pegan como parásitos en todos vuestros cuerpos.
Así no hay otra cuestión más simple que esta, explicándola así se entiende mejor, aunque obviamente se trata de un complejo sistema holográfico cuántico, pero no vamos a establecer ningún parámetro matemático ni científico para que vuestras mentes giren sobre esta órbita de pensamiento, y empleamos como lenguaje descriptivo lo de parásitos.
Pues bien, dichos parásitos se cobijan, penetran ¿dónde?, ¿dónde creéis que se produce su reencuentro con esta existencia 3D? Sencillamente, en el segundo cerebro del ser humano, que no precisamente se halla en su
cabeza, sino en sus entrañas, en sus vísceras5.
Claro, amigos, ahí en ese punto los parásitos viven y disfrutan de algo similar a una existencia 3D, porque pueden disfrutar al mismo tiempo de sus deseos, aunque limitados, pero no hay más.
El cosmos holográfico cuántico no permite un acceso mayor, a no ser que el propio individuo, portador de dichos parásitos, empiece a sumergirse también por sí mismo y por su pensamiento desequilibrado en las infradimensiones, entonces se funde en un todo, pero de eso podemos hablar más largo y tendido en otro momento.
Así que, en esta situación, actuando de transmisores de energía como es natural, porque este es el principio básico del cuerpo humano, somos portadores de parásitos que habremos adquirido por mil y un conductos. A veces por la ira, por la desidia, por la animadversión, por los celos, por la envidia, por la soberbia, por falta de humildad, claro está.
Y esto poco a poco ha ido mermando nuestro normal equilibrio. Y circulamos por este mundo 3D con unas alforjas de excesivo peso, que nos privan de la afinidad correspondiente con nuestro principal objetivo, cual es el reencuentro con el Tseek.
5 La neurociencia habla también de un segundo cerebro, el cerebro gastroentérico, que contiene millones de neuronas y una conexión con el cerebro encefálico a través del nervio vago.
Así, en esta dura batalla, muchas veces inconsciente, vamos deambulando por este mundo 3D. Entonces conocemos Tseyor. Entramos en Tseyor, empezamos a investigar, a experimentar, a oír los comunicados de nuestros hermanos mayores y al mismo tiempo de nuestros maestros, como Aium Om, o Shilcars, o Aumnor, etc., etc.
Y nos damos cuenta que existen otras perspectivas de vida, y otros objetivos, aparte de los que ya hemos señalado como propios y básicos y que todos conocemos, y más bien que todos sufrimos. Porque claro, cuando somos portadores de parásitos en alguna u otra forma o en alguna u otra presión, nuestros cuerpos no están en perfecto equilibrio, sufren desequilibrios, estados alterados de consciencia que invitan a la propia negación, a la animadversión y a un sinfín de acciones que no propician verdaderamente el estado de equilibrio, por otra parte natural en el propio individuo atlante”. Noiwanak com. 1166.