Última actualización:
Desde el punto de vista tridimensional deberíamos perdonar siempre y cuando nuestro pensamiento así nos lo aconsejare. Y deberíamos evitarlo cuando esto mismo produjese en nosotros una reacción contraria. En definitiva, tanto perdonar como no perdonar, si es desde un ámbito intelectual, estaremos barajando posibilidades egoicas, energías egoicas, factores de estabilización emocional desde el mundo de la manifestación. Y por lo tanto ni unos ni otros van a afectar al desarrollo ecuménico y trasladarlo a un sentido adimensional.
Desde el punto de vista adimensional, contemplaríamos la situación desde un punto verdaderamente objetivo y sabríamos aplicar en cada momento la justa apreciación de ese acto de perdón.