Última actualización:
“Y como en más de una ocasión hemos indicado, en estos casos, cuando el ego quiere la supremacía, cuando quiere mandar, cuando quiere liderar, cuando voluntariamente presiona, confunde, dispersa, tolerancia cero.
No estamos para que ahora nos paren el tren hacia un objetivo trascendental, en cada estación, cuando está pensado que pare en las menos estaciones posible, para
dirigirse rápidamente, y con la mejor intención, a su objetivo, que no su último objetivo, ya me entendéis. Por eso habremos de evitar desencuentros, herir susceptibilidades, anticiparnos lo antes posible y con mayor eficacia, en la posible reacción adversa de nuestros contertulios.
Claro, nuestra responsabilidad es observar dichas reacciones, porque somos nosotros quienes nos dirigimos al personal, que también podríamos indicar que el personal, a su vez, actuara también pensando en la prudencia y que evitara reacciones, malos entendidos, que no fuera tan susceptible, pero bien, esto último solamente podemos sugerirlo. Y cuando esto sucede, contrariamente a nuestros anhelos de que todo fluya por nuestra parte, tendremos paciencia y sabremos comprender que se hace sin ninguna mala intención.
Eso es, tolerancia cero, pero comprensión de que nuestro interlocutor actúa de buena fe, totalmente. Pensaremos en que es tan solo ignorancia, y así es, por la forma en que pueda actuar en relación a un pensamiento global o de formalidad.
Ahora bien, si el individuo continúa y continúa y continúa, siempre produciendo esos malos entendidos, frenando la normal evolución del debate, pues tolerancia cero.
Tolerancia cero significa hablarle con sinceridad, exponer la cuestión, avisar una y otra vez, pero al final tolerancia cero. Eso significa paréntesis. Y si sometemos a nuestros contertulios a este paréntesis, porque lo habremos decidido en común, pues ser inflexibles.
Nos jugamos un tiempo precioso, es hora ya de que empecemos a reconstruir lo destruido, lo inacabado, y comencemos a esbozar proyectos, que sepamos actuar con fluidez, ser prácticos y para ello necesitamos agilidad, porque si no los temas se van a eternizar, para discutir tan solo o ponerse de acuerdo en cómo colocar una silla, una mesa, una luz, una farola, la disposición de un ordenador o si la puerta ha de permanecer abierta o cerrada. Y eso, evidentemente, es una pérdida de tiempo.” Shilcars, com. 1023.