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Antes de nacer elaboramos un plan de vida, previendo situaciones y personas con las que vamos a coincidir, para tener de esta forma las experiencias que nos van a servir para despertar y evolucionar. Este preprograma lo olvidamos luego al nacer, y solo quedan de él tendencias, inclinaciones e intuiciones. De esta forma somos libres de seguir lo previsto en él o modificarlo en algún sentido.
“(…) la retroalimentación únicamente sobreviene en el individuo cuando este ha despertado lo suficiente como para darse cuenta de que realmente ha venido con un determinado programa que debe aplicarlo debidamente, porque en el fondo no es únicamente para él mismo que le va a servir dicha experimentación, sino que al mismo tiempo la deberá aplicar, y esta es la palabra, deberá como imperativo cósmico, aplicarla en beneficio de sus congéneres, en beneficio de sus propias réplicas. Por eso, el Sexto paso es la guía de las réplicas hacia la realidad de los mundos.” Noiwanak com. 1178.