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“Todo proyecto que empiece bajo el interés personal, aunque pueda decirse que se trata de un trabajo y de un fin grupal, es falso. Aunque incluso uno mismo pueda pensar que es cierto, que se trata de un trabajo grupal, no es cierto.
Y ahí está lo difícil, llegar a consolidar los cimientos de pequeños pueblos, pequeños o grandes pueblos Tseyor en los que la participación es bajo el esquema del propio protocolo de asentamiento tseyoriano, no lo olvidemos.
Como tampoco olvidemos que los protocolos son sumamente necesarios para establecer cualquier
relación conductual y grupal, conducente a un trabajo de interiorización.
Porque, como he dicho anteriormente, crear un pueblo para otras funciones puede ser relativamente fácil, incluso duradero en el tiempo, pero lo que se pretende es crear pueblos Tseyor que sean duraderos en el tiempo bajo un denominador común, que es la ayuda a los autóctonos. Y todos sabemos a lo que nos estamos refiriendo.
Para que todo ello sea posible, para que un asentamiento pueda funcionar perfectamente, siendo autosostenible en todos los aspectos: salud, educación, alimentación, vivienda, suministros…, para que todo ello sea posible, ha de ser en comunidad.
Y en la búsqueda de dichos lugares se ha de utilizar siempre la unidad. Eso es, los elementos destinados, por vocación y por interés grupal en la búsqueda de pueblo Tseyor, lo serán, verdaderamente, como mandatarios, como representantes, y nunca como propietarios de ni un palmo de terreno para establecerse en cualquier espacio.” (Noiwanak, com. 1135)