Última actualización:
Proceso por medio del cual la mente tridimensional deja de actuar como filtro de las realidades interdimensionales. Este proceso se va produciendo poco a poco, para evitar un efecto que podría ser traumático, si la persona no es capaz de soportar las
energías que pueda percibir. Si una vez producido el rompimiento no se está en disposición de equilibrarse ante las energías interdimensionales, es preciso permanecer en un túnel de oscuridad hasta que se produzca la necesaria transmutación.
También se habla del rompimiento psicológico, definido como la caída de la coraza de óxido que envuelve nuestra consciencia y la mantiene aislada de la realidad espiritual.
El rompimiento interior supone el desapego, relativizando las cuestiones egoicas, y la ampliación de consciencia.
Se está produciendo también un rompimiento, un desencadenamiento en nuestra situación existencial, propia de los tiempos que corren que marcan un objetivo: romper.
“… las mentes van a romperse en gran medida, y lo observaréis y seréis conscientes de lo que está sucediendo. Pero seréis conscientes, eso sí, si mantenéis el debido equilibrio y, con el no deseo, con el no pensamiento, vuestra mente se equilibrará, se tranquilizará, se pacificará, desaparecerá el miedo y se abrirá a un mundo de percepciones. Y ahí es donde habréis de llegar, si queréis de alguna forma estimular vuestra imaginación en equilibrio.” Noiwanak, com. 1175.
“Para explicarlo de alguna forma, entendible para todos, el rompimiento es una especie de sentimiento trascendental, por su real trascendencia. Y cuando se llega a ese punto, en realidad se da uno cuenta del mismo, por cuanto le afecta indudablemente cualquier solución o acción global.
Puede uno sentir una gran desilusión al comprobar cómo la naturaleza puede ser empobrecida, castigada; puede resultar desilusionante también ver campos yermos, desertización; puede comprobarse con un gran pesar cómo las enfermedades van minando la voluntad de los hombres, en el transcurso de su existencia, y un largo etcétera.
Todo eso que en el fondo no afecta a uno mismo, pero sí afecta a su contorno, cuando uno se siente identificado y accede a ese sentimiento, que hemos o habremos de denominar trascendental, ya no es un acto o un sentimiento egoico, sino que verdaderamente es el propio reconocimiento de cada uno ante una situación global.
Y eso indica que no existe la individualidad, sino ese gran sentimiento universal de Unidad y Hermandad.” Shilcars com. 1189.