Sol Central

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El Sol Central no es ningún sol físico que ocupe el imaginario centro del universo, que no existe como tal. Pero sí es el centro que regula el tiempo real del universo por medio del Fractal. El Sol Central otorga vida y conciencia al universo holográfico. Del Sol Central parten energías que están barriendo el cosmos para preparar la llegada del rayo sincronizador, que provendrá también desde el Sol Central.
Soledad. Sentimiento de ausencia de compañía. La soledad como tal no es posible en el cosmos, siempre estamos acompañados por los seres que en ese momento necesitamos. El sentimiento de soledad puede indicar la desconexión con nuestro ser. Se siente solo quien no se ama a sí mismo ni por tanto ama a los demás.
Venimos solos y nos iremos solos y durante el transcurso de nuestra estancia aquí nos sentiremos acompañados únicamente cuando de nuestro pensamiento, de nuestra boca aflore amor por doquier, y al mismo tiempo lo recibamos multiplicado.
Hay muchos tipos de soledad, uno de ellos es la soledad del que estando rodeado de amigos y familiares se siente solo, pues no se retroalimenta. La soledad puede llevar a buscar compañía para evadirnos de ese sentimiento, y creer que por estar acompañados no estamos solos. Pero
esa huida de la soledad es un escapismo de nuestra radical soledad, que sin embargo puede ser compensado mediante la autoobservación y la retroalimentación, transmitiendo a los demás ilusión, entusiasmo, retroalimentando al conjunto, pero sin identificarnos.
No busquemos a los demás para huir de la soledad, sino para compartir nuestro saber, nuestras impresiones, nuestra espiritualidad. Pero sabiendo que no podemos fundirnos con los demás, sino ir con ellos, codo con codo, abrazados, hacia un mismo objetivo, pero verdaderamente solos, como seres únicos.
Noiwanak nos ha hablado de la soledad auténtica tseyoriana, que se produce por la extrañeza que puede ocasionar en el medio social el presentarse como perteneciente a un grupo de contacto extraterrestre. Pero el tseyoriano auténtico, seguro de sí mismo y de su experimentación, no se ve afectado por ella, pues aporta la debida retroalimentación y entiende que esa soledad viene dada por el trabajo que ha asumido desde las estrellas, venir aquí a propagar la filosofía crística. Sí se sentiría realmente solo si escondiera su misión o su trabajo y se plegara a su ego o al medio.
También nos ha hablado de una soledad que nos conforma eternamente, bajo los auspicios de la energía que existe y no existe, que va y viene, que crea y organiza, y que hace que pueda manifestarse ella misma, a través de la misma soledad. Pues nosotros somos pura soledad, en un imaginario escenario o panorama en el que transmitimos ideas que parten de la misma soledad. Es la soledad de la que hemos partido todos y a la que pertenecemos, estando ligados a ella por un invisible hilo dorado que nos vincula con el Innombrable.
(Véase Autoobservación)