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El Absoluto se manifiesta creativamente a través de una micropartícula virtual que se disemina y se multiplica en la manifestación, a través del Fractal. La micropartícula se sitúa cercana a la Nada, más allá del Fractal.
Las micropartículas del mundo cuántico se combinan entre sí para conformar toda la manifestación. La micropartícula originaria no es material, es únicamente un patrón de manifestación.
Por tanto, la micropartícula es el estadio más cercano a la Fuente, al Absoluto. Como tal no se ha observado directamente, sino a través de la manifestación de las partículas y subpartículas que estudia la física cuántica. En ella se ha hecho un inventario de más de 200 clases de partículas diferentes.
Cada partícula o subpartícula manifestada es la contraparte de otra parte virtual, adimensional, en la que se integra periódicamente desapareciendo de la manifestación y volviendo a aparecer, por el principio de intermitencia cuántica.
En el momento del sueño, en el momento de un trabajo de meditación, de extrapolación mental, nuestra mente únicamente procesa su campo de acción a través de la micropartícula. Y a lomos de la micropartícula podremos penetrar en el espacio adimensional donde la luz, la claridad mental, es objetiva.
Cada uno tenemos una micropartícula del Absoluto, y siendo todas iguales son diferentes, tienen un componente individual que las caracteriza. Como tal micropartícula lo contiene todo, pero no seremos plenamente conscientes de ello hasta que no alcancemos la máxima vibración.
La micropartícula es virgen, procede del Absoluto, pero ha de informarse debidamente, ha de prepararse, ha de avanzar. En este proceso estamos todos abocados. En función del potencial activado de nuestra micropartícula podremos acceder a un mayor o menor nivel de participación en el sayab, en el manantial de creatividad.
“Ese instante mismo en el que la micropartícula es y no es, en ese instante mismo, hay vía libre para penetrar en este mundo adimensional e infinito también y moverse por estos planos paralelos. Y lo será, dicho movimiento y penetración, en función de nuestro estado vibratorio, claro que sí, porque estamos compuestos de vibraciones, infinitas vibraciones”. Rasbek com. 1242.
“Y porque evidentemente la micropartícula percibe los inputs de una causa para manifestarse, con lo cual genera unos efectos. Y esos efectos pueden llegar incluso a modificar la trayectoria de un Universo material, la trayectoria de un planeta o de unos planetas o de un sistema planetario incluso.
Porque la micropartícula, cuando se unifica, cuando se une, cuando conforma la parte visible, es muy
poderosa y obedece a unas causas. Y las mismas causas pueden llegar a generar esos efectos que todos podemos apreciar ante nuestra visión”. Rasbek com. 1242.