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Es un proceso de transmutación alquímica por la cual se transformar nuestros pensamientos, nuestra forma de pensar, nuestras actitudes, camino del autodescubrimiento.
El medio pone toda clase de obstáculos para que el despertar no se produzca en nosotros, por eso debemos estar pendientes de nuestro posicionamiento y relativizar todo el proceso. Que consigamos en todo momento alegrarnos, vivir felices y sonrientes. Hemos de disfrutar de todas las cosas, vengan como vengan, en la situación que vengan, como sea.
Hemos de evitar la angustia, el dolor y muy especialmente el miedo que nos atenaza y nos hace desconfiados y uraños.
En cambio, la ilusión despertará nuestra intuición y esta aclarará nuestra mente. El desapego, el abandono de la posesión, nos hará libres y nos dará alas.
Ello mejorará nuestra salud y evitará que las partes del organismo más débiles se vean aisladas y con riesgo de desordenarse.
Se trata de funcionar en modo optimista, alejando las dudas, los resquemores, y manteniéndonos en un estado alegre y confiado. Es muy difícil doblegar una mente que funciona de esta manera.
Observaremos con los ojos atentos del corazón y de la mente despierta y nos juzgaremos nunca a nada ni a nadie. Pues para una mente objetiva todo está bien, lo cual no es conformidad, sino aceptar que determinadas cosas y situaciones tienen que suceder. (Shilcars, com. 853)