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“Hay una serie de símbolos que podéis tener en cuenta. Nosotros los hemos tenido en cuenta. Mi raza, por ejemplo, y otras muchas en el cosmos, un sencillo ejemplo son nuestras manos, vosotros disponéis de
5 dedos, nosotros de 3. Vosotros disponéis de 5 dedos porque habréis de trabajar en esa labor 3D, y 5 dedos son mejores que 3. Pero hay 3 dedos en cada mano, en las vuestras, que son especialmente significativos, y que valdrá la pena que los utilicéis como símbolo tan solo, y en un principio, de identificación.
Por ejemplo, tenéis el índice, el medio y el anular, igual que mi persona, igual que en muchas otras razas del universo. Y esos 3 dedos simbolizan el 3. Y esos 3 dedos, cuando quiere demostrarse que realmente se está en este simbolismo, el pulgar y el meñique se quedan atrás, y únicamente se presentan los tres, dando o indicando que se conoce la filosofía de tal menester, de dicho trabajo esotérico, de esa pertenencia o futura pertenencia en Tseyor.
Y no digamos cuando las dos manos presentan cada una esos 3 dedos, ocultando los otros dos detrás, que eso significa que se han alcanzado, se han cumplido, los 33”.
“También, en el hecho del comentario que acabo de realizar, con respecto a los 3 dedos que tenemos en cada mano, los de mi raza y otras muchas en el universo, pero que tampoco vamos a comparar, tenemos lo que necesitamos. Nosotros tenemos 3 dedos, vosotros tenéis 5, pero son precisamente porque los necesitáis, nosotros no los necesitamos tanto, excepto que así nos permiten aplicar la magia y la distribución de energía por medio de nuestros tristes 3 dedos. Tristes en relación a vuestro pensamiento, a vuestra costumbre. Pero en realidad no son tristes, sino que son muy poderosos, son muy potentes, tienen otras capacidades y otras utilidades. …con esos 3 dedos a los que he hecho referencia, con 2 de ellos vais a señalar la uve de la victoria, porque indudablemente venceremos, y
el tercero porque es la victoria del
Uno”. Noiwanak com. 963.