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El pensamiento es vibración y la vibración es verbo, verbo creador, por eso hay que utilizar el lenguaje con cuidado, con bondad, sin impaciencia, sin ira, sin rencor, no desafiando a los demás, pues cuando se desafía a una gran masa, el individuo fracasa. Aunque el individuo haya recibido la llamada y haya experimentado el sayab, no tiene la batalla ganada, en cualquier momento puede torcerse y hundirse cada vez más en la ciénaga del pensamiento subjetivo.
Y nadie está libre, todos podemos en un momento caer en ese pozo oscuro, profundo y de difícil retroceso, cuando hayamos actuado de forma contraria a cómo tiene que hacerlo la psicología humana, que es por medio de la bondad, el respeto y la buena vibración en el lenguaje. (Noiwanak, C. 950)