Estado rutinario

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“(…) se llega a un estado rutinario, y este es el gran problema que tiene la sociedad. La sociedad busca siempre la novedad, la miseria, las guerras, las dificultades, las enfermedades, las crisis, económicas, financieras.
Cuando se habla demasiado de ellas o se habla en demasía, llega a establecerse en la mente pura rutina y entonces el ego se vuelve insensible, porque quiere novedades, y ahí está el fondo de la cuestión, repito, y la forma en que habremos de contemplar o saber contemplar, en este caso observar la situación externa y no caer precisamente en la rutina. Porque caer en la rutina es la no retroalimentación. Y sin retroalimentación no hay transmutación, y sin transmutación no hay comprensión.
Y si no hay comprensión el mantra que nos conduce al Ich, mediante la oportuna observación y trabajo interior, no servirá de nada, poco efectivo será su resultado y por lo tanto puede llegar también a que se emplee en nosotros la tónica de la rutina, de la no retroalimentación, y toda nuestra vida sea una pura rutina.
Cuando se llega a este punto, obviamente no hace falta indicar demasiado, porque vuestras mentes lo son inteligentes lo suficiente para comprender que la rutina trae el desencanto, la desilusión, el apego hacia otras constituciones. Incluso constituciones espirituales, ya no tanto sociales, económicas o financieras, sino puramente espirituales y el individuo, en este caso, se va a beber o a buscar el líquido regenerador en otras fuentes.

Cuando equivocadamente no se da cuenta ni percibe que en el fondo no es un problema del concepto o de la literatura filosófica o espiritual, que no es una rutina, sino que la rutina está en su mente, en su proceder, en su accionar.
Y vaya donde vaya, el individuo se encontrará con lo mismo, beberá de una fuente, se cansará, buscará otra y así irá perdiendo un precioso tiempo para la especialización, para llegar a ese Ich que en el fondo nos permitirá observar la realidad de los mundos, de nuestro propio mundo, en definitiva.
Accionar en ese mundo paralelo en el que la objetividad es la base de todo su proceder. Y en cuanto a esa objetividad se nos permite trabajar realmente en lo que nos interesa, que es trabajar la comprensión.” Noiwanak com. 1184.

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