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En el plano tridimensional domina la ley de entropía que obstaculiza cualquier intento de trascendencia o salida a lo adimensional. Esta ley puede ser combatida por la autoobservación y el hermanamiento. Por otra parte, la ley de entropía con sus obstáculos evolutivos nos impulsa hacia arriba, si sabemos equilibrarnos, pues la misma fuerza del obstáculo se convierte, mediante el equilibrio, en fuerza de impulso.
La ley de la entropía, como filtro o barrera para acceder a un plano de mayor vibración, asegura que nadie
que no esté suficientemente preparado pueda acceder a los mundos sublimes y enturbiar su vibración con un pensamiento poco equilibrado. En este plano 3D tiende a despersonalizar a los individuos, haciendo de ellos hombres masa, así mantiene homogeneizado este medio 3D. De este modo el medio se autoprotege y protege también las dimensiones superiores. El medio en estos momentos impide que una gran masa de la población despierte, pero también sabe que algunos se le escaparán, que algunos podrán liberarse.
Cuando un ser humano está debidamente formado sabe cómo corresponderse consigo mismo y con los demás. En cambio, cuando está creciendo en conocimiento puede fácilmente confundirse y situarse en órbitas contrarias a la fraternidad, a la unidad.
La entropía nos protege para avanzar a un nivel superior si no estamos preparados y nos dará nuevas oportunidades de hacerlo cuando llegue el momento. (TAP 112)