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“Al igual que un aparato de radioescucha, para sintonizar una determinada emisora utilizaremos todos el mismo dial, en función de la programación, en función de las necesidades, lo mismo sucede en los campos morfogenéticos, distribuyéndose la vibración hacia la misma onda vibracional para que los elementos que funcionan en dicha igualdad de onda vibratoria puedan percibir, recibir, asumir y en muchos casos transmutar también, esos estados de compresión.
Porque dichos estados de comprensión obedecen a una sola ley, que es la de la contemplación. Sí, efectivamente, tenemos una ley cósmica crística que nos pide contemplación.
Luego le podemos añadir silencio, le podemos añadir ruido, le podemos añadir música, y un montón de situaciones que puedan permitir adornar esa contemplación. Un estado de paz, la belleza a nuestro alrededor, un buen paisaje, etc., etc. Pero, en definitiva, como todo es bajo el mismo principio creador, será indistinta la actuación externa, la situación al mismo tiempo de nuestro exterior, y nuestro pensamiento podrá entrar perfectamente en una línea de contemplación.
Así, en la propia revolución exterior, puede uno y una llegar al estado contemplativo y proceder a la transmutación, y en un estado de paz también. Porque ahí estará el silencio, en las dos partes, aunque exista mucho ruido en el exterior, aunque de nuestro cielo caigan infinidad de artefactos, en este caso bombas, para describir una situación determinada.
Nuestro estado contemplativo, a pesar de todo el ruido producido, no debiera permanecer ajeno a la transmutación. Aunque a nuestro alrededor todo sea ruido, no debiera
haber en ningún momento la pérdida de la concentración y de la autoobservación, que esta es la palabra clave.
Efectivamente, creemos, y también tiene su parte de razón, que el silencio conlleva a la contemplación y esta a su vez a la transmutación, por medio de la autoobservación. Sí, efectivamente, así es. Pero no siempre sucede así, porque estamos o podemos estar en silencio, y en cambio nuestra mente bullir en un sinfín de pensamientos, a cuál más importante, según el ego”. Shilcars TAP 183.