Paradojas

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A veces nuestros guías formulan su pensamiento por medio de paradojas, o expresiones aparentemente contradictorias. Sobre todo, la paradoja de la existencia y la inexistencia, y del todo y la nada. En la lógica binaria, por el principio de no contradicción, algo no puede ser verdadero y falso al mismo tiempo. Pero sabemos que en el pensamiento intuitivo, adimensional, y en algunas situaciones de la vida cotidiana las paradojas aparecen como verdades. Por tanto, nos dicen “Dios no existe, solo existe su manifestación”, o “Todo existe porque Nada existe”. En la física cuántica hay también paradojas, como la del electrón que es a la vez onda y partícula. Estas paradojas nos obligan a conciliar términos contrarios o contradictorios, y nos ayudan a traspasar de la lógica dual a la lógica adimensional.
En el pensamiento tseyoriano hay una serie de paradojas. La paradoja del Absoluto: el Absoluto es todo y nada a la vez.
La paradoja del Absoluto y la manifestación: el Absoluto no es porque si fuera no sería.
La paradoja del Todo y la Nada: el Todo no es Nada y la Nada es el Todo.
La paradoja del ser y del no ser: siendo no es y no siendo es.
La paradoja del amor: el amor es todo y a la vez es nada.
La paradoja del comprender y del entender: se puede comprender, pero no entender.
La paradoja del uno y del todo: siendo diversos somos uno, formamos parte del componente unitotal.
La paradoja de la humildad: el más humilde es el más sublime.
La paradoja de la unidad y la diversidad: unidad en la diversidad y diversidad en la unidad.
La paradoja del todo y la parte: en cada parte está el todo y el todo es cada parte.
La paradoja de la dualidad: el contrario es el complementario.
La paradoja de la ubicuidad: como la micropartícula, estamos en todas partes y a la vez en ninguna.