Última actualización:
“Como decís aquí “rectificar es de sabios”. Y habremos de estar siempre dispuestos a rectificar, cuando menos en el momento en que observamos que ha habido un error o una mala interpretación.
Y en este caso concreto, en ese caminar hacia un proceso que se ha creído evolutivo, el de la raza humana, cuando contrariamente ha sido al revés: se dirige hacia una parte involutiva en un espectro muy importante de la población.
Cierto que el mimetismo es importante en el estado actual, las gentes copian, ven a su alrededor e imitan lo que ven, aun cuando no es del todo necesario dicho copiado, pero la moda a veces impera y mucho en las mentes de los individuos y es mucho más fácil copiar que crear.
En este orden de cosas y situaciones, se va produciendo paulatinamente el error, el error mismo se va afianzando en sus posiciones vivenciales y transforma a la sociedad y a sus individuos.
Al final resulta que, en lugar de evolucionar se ha involucionado y uno se encuentra en la cuneta de la carretera o al margen del camino y se pregunta ¿dónde estoy?, ¿qué hago aquí?, ¿cómo he podido llegar a este punto?
Y un cúmulo de circunstancias adversas impiden, al mismo tiempo, que la serenidad entre en la mente de las personas y puedan, de alguna forma, indagar en su parte más profunda. O al menos lo tienen difícil y con muchas dificultades, porque la avalancha se produce no respetando el criterio común y sí, el interés de unos cuantos que premeditadamente han provocado el desconcierto.
Esto es así en casi todas las sociedades y el mimetismo se produce, como he dicho, por un copiado erróneo. Y cuando uno se da cuenta del error, rectifica. Por eso he indicado que “rectificar es de sabios”.
Pero ¿cómo rectificamos? ¿Cómo desandamos el camino por el que nos ha llevado el actual pensamiento involutivo hasta llegar a este punto?
¿Cómo lo hacemos?
Claro, no vamos a andar un camino erróneo otra vez, nuevamente, yendo hacia atrás. Mirando hacia adelante, esto es difícil. Aunque alguno se lo propuso en alguna otra ocasión y consiguió que muchos otros le copiaran, y al final todos llegaran a
hundirse en el propio abismo de sus especuladas concertaciones intelectuales.
No se trata de eso, no se trata de andar mirando hacia adelante, sino desandar el camino mirando hacia adelante, y este es el camino difícil pero el más apropiado y así poder rectificar.
Desandar hasta el punto en donde ha habido la bifurcación, en donde ha habido la divergencia. Y en ese punto hallar el lugar adecuado para iniciar, o en este caso volver a andar ese camino, pero esta vez a través de la Y griega a la que hemos hecho referencia, que puede tener muchos simbolismos.” Rasbek com. 1232.