Constante desequilibrio

Constante desequilibrio

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“El ser humano ha de ser capaz de vivir en un completo desequilibrio, en una completa angustia a su alrededor, pero sin identificación. Esta es la labor a la que se ve, y se verá y se ha visto desde siempre sometida la consciencia. Una labor de desajuste, de desequilibrio, de desesperanza, pero siempre bajo la atenta mirada de ese conocimiento interior que se proyecta cual consciencia participativa, en una auténtica comprobación de sí mismo.
¿Qué significa comprobación de sí mismo? Significa que uno, a pesar de los pesares, es consciente de que está en un mundo ilusorio que se proyecta constantemente en la animadversión, pero gracias a dicha proyección y al caos que esa misma proyección repercute en sí mismo, será la prueba fehaciente de que su proceso transmutador es un hecho.
No hallaremos la paz en nuestro interior, jamás, no busquemos la paz en nuestro interior ni en nuestro
exterior mental y psicológico, sino busquemos la paz dentro de la propia guerra interna de los sentidos. Y ahí está, cual domador de grandes fieras, el dominio de la mente.
La mente se deja dominar, es cierto, se deja también embaucar, se deja ensoñar, pero hemos de ser capaces totalmente de, a pesar de todo ello, ser nosotros mismos y, cual vigía en tiempos de guerra, seamos capaces de controlar la situación, entenderla, soslayarla, torearla si es preciso, pero nunca identificándonos en el proceso. Porque el proceso, a exprofeso está llevado a cabo para precisamente eso: llegar a sucumbir.
¿Cómo es posible que sucumbamos ante una situación irremediable? Porque sucumbir ante una situación irremediable es aceptar la derrota. Pues sí, efectivamente, hemos de ser lo suficientemente humildes como para comprender que no lo sabemos todo, que no tenemos capacidad para solucionarlo todo, pero con dicha humildad seremos capaces de levantar un gran edificio en nosotros mismos.
Un edificio que nos va a permitir seguir en desequilibrio, pero con la esperanza de que jamás llegará el equilibrio y sí la oportunidad de trabajar en el desequilibrio. Parece una paradoja, parece una cuestión insoluble, pero así es. No hay solución.
Amigos, amigas, hermanos y hermanas, no tenemos solución los seres humanos, aquí en esta 3D, aunque otra cosa sería, otro gallo cantaría, si fuésemos capaces de extrapolar nuestro pensamiento, desdoblar el mismo, y vivir simultáneamente en la propia realidad de un mundo circunstancial.
Un mundo hecho a nuestra medida, un mundo en el que la razón es la sinrazón, la realidad es la irrealidad, la imaginación creativa en su realismo puro y simple, y en ello precisamente, en la no realidad dentro de la realidad, hallar el significativo paso hacia la libertad.
Mientras tanto esto no se produzca, sepamos vivir en este condicionamiento constante de desequilibrio, porque es la única clave que nos va a permitir el paso hacia la realidad de los mundos, hacia el Ich, al que tanto pedimos y ensoñamos, del que tanto aprendemos, pero que no acabamos de satisfacer plenamente.
Porque precisamente no es satisfacción lo que hemos de perseguir, no es la sensación de tranquilidad apacible y de equilibrio, sino que hemos de ser capaces de dar un salto y situarnos en ese lugar donde no es lugar, pero en cambio se puede ser capaz de hallar la verdadera realidad de los mundos con un concepto básico y elemental que es la teoría. La teoría de que existe y puede existir de hecho, y de hecho existe también, la verdad.” Shilcars, com. 1173.