Desencanto

Última actualización:

“Una época que se caracteriza por el desencanto. El ego siempre ha proyectado las mejores situaciones, expectativas, deseos, y no tanto las circunstancias del mundo han podido satisfacer dicha demanda. Porque por supuesto el ego y el deseo no tienen nada que ver con el proceso cósmico con el que se desarrolla todo el Universo.
Y los deseos son una simple muleta, que muchas veces nos sirve para contentarnos y darnos esa confianza que de algún modo habremos perdido en dicho deambular.
Venimos a este mundo, encarnamos en él, con grandes expectativas, ilusiones, y poco a poco se sufre el propio desencanto porque situamos nuestra órbita de actuación en el deseo.” Noiwanak com. 1174.
“Cuando uno reconoce que lo que le envuelve, el motivo de su existencia, los valores por los que ha sido educado y conformado su baksaj, se convierte en una pura relatividad, eso es en nada, ahí se sufre el riesgo del desencanto.
Por eso, en esa andadura se necesita ser muy valiente, y los y las que en realidad en sus primeros pasos renuncian a conocer Tseyor, no renuncian porque sí, renuncian por miedo, porque intuyen que van a descubrir la realidad o parte de la realidad de la que son objeto y tienen miedo, aunque en realidad el miedo desaparece cuando uno se afianza en el conocimiento. Podríamos decir que la ignorancia trae el miedo, la confusión y el riesgo de abandono y de renuncia.

Más, si se analiza pormenorizadamente con equilibrio, sin ningún interés y se basa en la hermandad, en la ayuda a los demás sin esperar nada a cambio, en la entrega de todo tipo de esfuerzo para ayudar al compañero y compañera que está en una situación similar, ese empuje que recibe uno mismo mediante la entrega desinteresada, esto invariablemente espanta al miedo, valga la redundancia y, así es, desaparece el miedo y crece el entusiasmo, la ilusión además y la esperanza en que el mundo pueda desandarse en su error y, como he dicho al principio, “rectificar es de sabios”. Rasbek com. 1232.

Véase también: