Prioridades

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Nuestras prioridades podrían establecerse en una escala de
1 a 10, de tal manera que en ellas destaque qué lugar corresponde al desarrollo espiritual, y qué lugar le corresponde a la vida material. Para ello lo mejor es realizar este ranking desde una extrapolación del pensamiento, en lugar de hacerlo a partir de parámetros tridimensionales. Si hacemos esta priorización de forma grupal deberíamos llegar a una aproximación óptima, salvando algunas diferencias personales.
La principal prioridad de un ser humano consciente debe ser su realización espiritual, la transmutación, pero esta se puede encontrar de muchas formas, a través de la autoobservación en la tarea que tiene que asumir por haberla elegido por él mismo para evolucionar: el cuidado de la familia, el trabajo, las relaciones, etc. El índice de prioridades no será
coincidente, la coincidencia estará en darle la importancia debida al descubrimiento interior a través de las tareas que uno se haya autoimpuesto.
Shilcars nos ha dado su índice de prioridades: 1 transmutar, 2 equilibrio, 3 autoobservación, 4 la entrega a los demás, 5 el tiempo simbólico estelar necesario para que el Yo absoluto siga en retroalimentación.
Los hermanos del cosmos nos sugieren que busquemos prioridades en nuestra vida, sin coacciones, sin intimidaciones, sin miedos, sin interés, únicamente fluyendo en nuestro pensamiento, para permitir que nuestras vidas den un salto evolutivo, desmarcándose de este tiempo falso e ilusorio, que inevitablemente nos llevará al dolor, el sufrimiento y la enfermedad. Pues el fin de este tiempo simbólico, de este paréntesis es el sufrimiento.
Sin embargo, en Tseyor se da la oportunidad de dar este salto y aislarse del ilusorio dolor y de la enfermedad, a través de un pensamiento trascendente.
“… vosotros y vosotras tenéis que poner también de vuestra parte y trabajar en pos de la clarificación de vuestro accionar, seleccionar como digo aquello que pueda ser prioritario.
¿Y que es aquello que puede ser prioritario? La ESPIRITUALIDAD, en mayúsculas, repito, ese trabajo interior, ese trabajo que únicamente llegaremos a reconsiderar propiamente en nosotros y aplicárnoslo cuando trabajemos en la interiorización.
Este es el verdadero estado Espiritual, en mayúscula_,_ lo demás es espiritualidad en minúscula, y no digo que no sea necesaria, pero secundaria. Porque a partir de un momento o llegado un momento, el ser humano: voluntarios, forzados, y autóctonos,
¿por qué no?, tienen que llegar a la conclusión de que lo importante es la Espiritualidad, pero en la interiorización, y esto, y esta situación además, no es delegable, es personal e intransferible, y cada elemento ha de trabajarla, porque ya es el momento, porque ya es el momento de insuflar las suficientes energías como para perseguir y anhelar un horizonte pleno de Ich y de realidad de los mundos”.
Aium Om, TAP 168