Última actualización:
“(…) nuestra consciencia se ve apresada por hilos realmente invisibles, pero energéticamente de cierta consistencia, lo suficiente como para estar retenida a la espera siempre de ese momento en el que la propia consciencia se libera. Y lo hace precisamente porque ha permanecido pacientemente esperando el reconocimiento.
Verdaderamente el reconocimiento es tan solo un flash. Y digo tan solo, pero lo suficiente como para iluminar la estancia oscura de una gran cueva o pequeña cueva o imaginaria, por decirlo más exactamente, cueva de nuestro pensamiento, conformado en una base ilusionaria, metódica, depredadora a veces, producto de un procedimiento no erróneo que ha posibilitado, desde el propio comienzo de la estructura psicológica humana y atlante, un proceso que le permita a la consciencia sentirse apresada, notablemente aprisionada en unas imaginarias cadenas, que retienen todo proceso evolucionista.
Y todo ello se efectúa por medio de un pensamiento, por lo que no hay cadenas, no hay cuevas oscuras, no hay realmente peligro en nada. Y si a todo eso le sumamos la correspondiente toma de consciencia, nos damos cuenta de que nada existe que pueda “perjudicarnos”, entre comillas, en este proceso 3D de autorrealización y transmutación”. Rasbek com. 1252.