Última actualización:
A veces queremos ayudar a los demás desde nuestro deficitario pensamiento regenerador, con riesgo de un desenlace involutivo, que puede perjudicarnos a nosotros mismos, pues cuando uno arrastra a otros a caminos involutivos se arrastra a sí mismo. Por eso es importante ser responsable de nuestros actos y acciones, de nuestros pensamientos, muy especialmente cuando los trasladamos a los demás. Pues el error se multiplica por los distintos espejos y nos llega multiplicado. A más cantidad de reflejos erróneos que se hayan prodigado por nuestro pensamiento, este recibe multiplicados dichos errores y la fuerza energética es muy superior, una fuerza energética eterna, que nunca desaparece de este cosmos holográfico cuántico. Y luego nos vemos obligados a hacer un esfuerzo mayúsculo para contrarrestar dichas fuerzas negativas. Y no es cuestión ahora andar limpiando, regenerando, corrigiendo, transmutando aquello que por desconocimiento habremos puesto en marcha.