Desequilibrio

Última actualización:

Pérdida del equilibrio interior por confusión, dispersión, deseo, etc. Cuando perdemos el norte nos desequilibramos y perdemos la consciencia de nuestros actos y con el tiempo enfermamos psíquica y físicamente.
Pero es posible volver al equilibrio, a la salud, mediante el recogimiento interior y la autoobservación, que nos introduce en esa onda de energía protectora, sanadora, regeneradora.
“Es evidente que en un estado de desequilibrio no nos aplicaremos adecuadamente en la autoobservación, ni en la objetividad y mucho menos al aplicarnos en ejercicios de la alquimia a un nivel del Juul, por ejemplo, porque es entonces cuando la energía que generaremos tendrá una tendencia al desequilibrio y puede ocasionar
precisamente todo lo contrario al anhelo que se persigue para la transformación de las impresiones y de autorrealización.
Cuando uno está en esta situación, lo primero que habrá de procurar es hallar el equilibrio. Para unos será observar la naturaleza, para otros leer los manuscritos de Tseyor, para otros la conversación, para otros la escucha, la retroalimentación, sin llegar a aplicarse en trabajos prácticos. Y sí influenciar de sobremanera la práctica de la teoría y, cuando uno se ve ya en esta tesitura, en esta situación de equilibrio, poder empezar con los primeros ensayos en el trabajo de interiorización.” Rasbek com. 1223.
“El pobre tal vez piense que la felicidad está en tener una buena fortuna y el rico tal vez piense que la felicidad no la da el dinero, sino que puede que la dé el que no se tenga dinero.
En esta situación de desequilibrio se encuentra la humanidad. Unos quieren el progreso y otros querrían parar el progreso. Unos querrían un aspecto material y otros abrazarían sin duda alguna, después de conocer el aspecto material, el aspecto inmaterial. Eso es, se inclinarían hacia la espiritualidad.
Lo importante e interesante es que el materialista se incline hacia la espiritualidad y el que abraza la espiritualidad y únicamente entiende que la misma puede llevarle al anhelado, en este caso deseado, cielo, ha de darse cuenta de que tampoco es así, que no basta con querer, sino con poner los ingredientes adecuados para establecer el correspondiente equilibrio.” Shilcars com. 1241.